Monday, September 20, 2010

Galimatías.


La intención de la palabra.






“Tine una oda començada, que no puc acabar mai: dia i nít me I´ha dictada, tot quant canta en la ventada, tot quant brilla per I´espai”.



“Va entonar la ma infantesa, entre ensomnis d´amor pur; decaiguda i mig malmesa, juventud me I´ha represa, amb compás molt més segur”.





Joan Maragall, días después de la llamada “Semana Trágica de Barcelona”.


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Hace ya bastante tiempo que comencé a escribir mis primeros jeroglíficos, mis primeros galimatías para la Web, hoy aunque mi técnica se ha perfeccionado aún sigo conservando ese gusto por proveer a las palabras de un doble, o de un triple sentido, lo que hace que el profano no entienda nada, pero que al mismo tiempo varias lecturas de un mismo vocablo le pueden llegar a un erudito.


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“La primera en la frente, la segunda en la boca y la tercera herida en el pecho, hiriendo, pero no matando el corazón, la primera del amor, la segunda de la muerte, y la tercera de la vida, son tres, como las gracias, como la incomprensible deidad celeste, las tres heridas del poeta condenadas a repetirse como en una maldición entre la vida, por el amor, y entre la muerte”.


Canción Popular.



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Aún recuerdo cuando algunos “intelectuales” de la Red me llamaban analfabet@ por mezclar viejas palabras ya en desuso provenientes del castellano antiguo con palabras nuevas o incipientes, pero un idioma no es un mineral que tan solo se altera ante los productos químicos, ante la húmeda intuición del agua, o ante la fuerza del fuego de la forja, un idioma vive y respira de forma natural, como una milenaria planta, un idioma no es una lengua inmóvil y muerta, en él habitan las palabras de los sabios, de los doctores y de los poetas, un idioma está entre esas viejas raíces que sustentan las flores nuevas, y su savia es la libertad.



“La sangre de tu espíritu es mi lengua, tu patria está allí donde resuena”.



Miguel de Unamuno.



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Esas prácticas de invertir los textos para darles otro sentido no son nuevas, lo hizo en sus polémicas crónicas Quevedo, Cadalso, Larra, Zorrilla, Gimenez Caballero, De la Serna, Machado y muchos otros pensadores que por uno o por otro motivo fueron víctimas de la censura y que tuvieron que llevar durante toda su corta o larga vida, la cruenta y dolorosa mordaza sobre su pluma, y una afilada daga de doble filo sobre la boca.



“¡Catalunya i Avant!”



“Más que una realidad es un eslogan, son más de cinco siglos de cultura opresora, no, no somos nosotros quienes odiamos lo español, sería absurdo renegar de Cervantes, de Quevedo, de Becquer o de Góngora, no somos nosotros, son ellos quienes reniegan y se niegan a aceptar que apellidos como Prat de la Riba, Verdaguer, Torras, Gaudí, Cambó, Feliú y Corominas sean genuinamente catalanes, incluso yo que amo y trabajo con las dos lenguas doy prioridad al Catalán, posiblemente sea el único camino para hacer algún día realidad ese sueño de Naciones Unidas en el respeto y en la libertad, la pleitesía catalana hacia lo español tan solo nos ha llevado al holocausto de la lengua, y al olvido de su belleza”.


¡Catalunya i Avant!, ¡Cataluña Adentro!



Joan Maragall.


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Son muchos los nombres que se encuadran dentro del perfil cabalístico de las palabras, pero quizá sea esa personalidad indispensable para hermanar al pueblo catalán con los españoles una de sus máximas referencias, Joan Maragall, catalanista por antonomasia, también pensaba en español, definía ambas lenguas como dos dones y como dos gracias, se preguntaba constantemente cual era más importante para él, cual de ellas sentía más cerca del corazón, las comparaba con sus piernas, nunca sabría ante una situación límite, cual de las dos debiera de amputar, ambas le eran igual de queridas y de necesarias.

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“Pobre es el escritor que pone un precio a las palabras, con ellas se puede inculpar y defender a un reo, a través de ellas se enseña y se busca la verdad, pero cuando las palabras se convierten en sermones vanos, en discursos huecos y en mensajes del escarnio, se abre paso la mentira, siempre infame y asesina, previniéndonos las tres señales de que ese horror ideado por Nietzsche está tomando cuerpo en los albores del siglo XX, para azotar aún con más fuerza a los débiles de la humanidad”.



“Mucho más grande y libre es el corazón del chatarrero, del carpintero o del mendigo, viven de su trabajo, o de la caridad de unas monedas, pero el escritor que vende sus palabras en pos de una idea, de una causa o de algún delirio, quizá con ello llene sus arcas de monedas doradas, pero con la misma intensidad del brillo en sus cajones, se va emponzoñando su mente, su alma, y queda solo ante el hedor del escrito, pobre, pobre escritor que pones un precio a las palabras, que buscas el esplendor y renuncias a lo cierto”.


Joan Maragall.


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Joan Maragall quizá no sea conocido por el gran publico, pero es una referencia indispensable para aquellos que trabajan con las palabras, su visión del Estatut y del nacionalismo se basan en el respeto y en la unión, España ante sus ojos se presenta como un Estado Federado compuesto por varios pueblos leales a la Constitución Unionista, pueblos con más parecidos que diferencias, defendía la tesis de enseñar todos los idiomas peninsulares desde los primeros años de la infancia, él afirmaba que arrinconar en Catalunya al castellano, no solo era un atentado cultural, sino también una infamia separatista, pero que también era igual de aberrante que un idioma con la riqueza lingüística del catalán se prohibiera y que no se enseñase en las escuelas españolas. Joan Maragall nos ha dejado su obra en ambas lenguas, siempre intentó posicionarse de forma independiente buscando la verdad, en sus últimos momentos de vida Joan Maragall descubrió la verdad de la burguesía española, la vasca y la catalana, los acontecimientos de 1909 le hicieron ver su impotente realidad, él no pertenecía a una generación de futuro, ni tan siquiera del presente, su visión de España cómo un Estado Moderno se fragmentó en mil pedazos de cristal, y sobre él cayeron los trozos de esas miles de sombras idealizadas por Becquer, y esa España moderna que Joan imaginó en sus sueños de repente se convirtió en los nichos más negros de Larra.



“Has sido el gallo de la vida en la bajada de la traición, tú representas el milagro, yo la perdición, la cara y la cruz, libertad y represión, y entre ambas el tocón”.



“Has sido el viento que impulsó o frenó mi caída, un milagro o una maldición, tú en la huella, la luz y la sombra y entre ambas un árbol hueco, muerto y sin respiración ”.


“Es la camada, la cámara de madera, en la cama el indio y el peseta, y entre ambos yo”.



“Has sido el gallo de la vida en la bajada de la traición, tú representas el milagro, yo”…



“¡La Perdición!”


“Piedra la ve, piedra lavé, piedra la ve llamarte desde la mierda, desde el tocón de piedra, desde la maldición”.


Galimatías.



La tarde del 13 de Febrero de 1901, la generación del 98 le rindió por las calles de Madrid un sentido homenaje a Larra, ellos se definieron como sus hijos, como los herederos naturales de su palabra, pero la sombra de Larra ya estaba sentenciada aún antes de su nacimiento, igual que la sombra del ciprés, la sombra de Mariano José de Larra es terriblemente alargada. Ignoraban los noventaiocheros que España aún tenía que vivir su noche más larga y más amarga, y que ahogaría en sangre a todos sus pueblos.




Fin de la primera parte.



He vuelto, nunca es tarde si la p_ c_a es grande.



3: )